¿Volverá Minsky una década después de Lehman Brothers?

 | 16.09.2018 20:06

Un 15 de septiembre de 2008 a las siete de la mañana Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión más grande de Estados Unidos, se declara en bancarrota, generando así el génesis de la crisis económica más grande de los últimos 70 años.

Un boom generado en el mercado hipotecario, a finales del siglo XX, proveniente de las medidas desregulatorias impulsadas en la administración Reagan, generó un crecimiento exagerado en este sector. Cada vez una mayor cantidad de personas se aventuraban en la compra de bienes inmuebles. Este optimismo, alimentado por una política monetaria excesivamente laxa, impulsó una toma de riesgos desmedida por parte de todas las partes involucradas.

La demanda aumentó y nadie se quería quedar fuera en el reparto del pastel (y de bonos), y se comenzó a incentivar el crédito, con una política de requerimientos sumamente bajos para el otorgamiento de los mismos, que generaba que prácticamente cualquier persona pudiera acceder a ellos, aun cuando no tuvieran el dinero suficiente para pagarlo.

Las firmas hipotecarias, como Freddie Mac o Fannie Mae, con el fin de obtener niveles de liquidez para seguir operando, vendían los préstamos a bancos de inversión, como Lehman Brothers. Para poder vender dichos prestamos, inversores crearon instrumentos conocidos como CDO’s (Credit Default Swaps), los cuales eran integrados en paquetes de préstamos sumamente tóxicos, junto con otros bastante solventes. Ante esto, las calificadoras contratadas por las mismas empresas, daban una nota crediticia de máxima seguridad (AAA), lo que alimentaba el deseo de beneficios. Los bancos al saber del riesgo que involucraba el tener estos créditos subprime, decidieron crear seguros para estas inversiones con aseguradoras, como la internacional AIG (NYSE:AIG). Durante estos años se produjeron ganancias record en Wall St. con pago de más de 66 millones de dólares en bonos para ejecutivos anuales.

Pero la fiesta tenía que terminar, los deudores dejaron de pagar y la cortina se vino abajo. Richard Fuld, “El gorila de Wall Street” y CEO al momento de la bancarrota de Lehman, fue visto como la imagen de la avaricia, nombrado el peor CEO en la historia, y uno de los principales culpables de la crisis financiera según TIME y CNN, sin embargo Fuld fue nombrado en 2006 el CEO No. 1 por la revista Institutional Investor, al mismo tiempo que era parte del Board of Directors de la Reserva Federal de Nueva York.

No hace falta mencionar las terribles consecuencias que la crisis del 2008 causó, no solo en Estados Unidos, sino en la economía mundial; Pero lo importante es ¿Volverá a pasar?

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La economía norteamericana muestra un repunte no visto desde la época pre-crisis, con un crecimiento cada vez mayor, niveles de desempleo históricamente bajos, así como ganancias record en los mercados financieros. Todos estos logros son el estandarte de la política impulsada por el partido republicano, y sobre todo por su emblema; Donald Trump. Sin embargo las mismas medidas pueden ser una bomba de tiempo para la economía estadounidense y mundial.

En economía existe el término Ciclos económicos, y según el economista y premio Nobel, Hyman Minsky, el sistema mismo puede provocar una crisis económica, mediante una toma de riesgos excesivos, como sucedió en 2008.

A pesar de ello, el término crisis parecía bajo control después de la sacudida mundial, pues se crearon mecanismos y regulaciones, como la ley Dodd-Frank, aprobada en 2010, la cual buscaba aumentar los niveles de solvencia y la relación de apalancamiento (en línea con el acuerdo de Basilea III) de los grandes bancos, buscando proteger a los ahorradores, o la Regla Volcker, la cual prohibía la operación de los bancos en el mercado de bonos, de igual manera para evitar las “apuestas” con depósitos públicos.

Ambas medidas han sido recientemente anuladas por el presidente Trump, con el fin de dar un paso hacia el “histórico resurgimiento de la económia estadounidense”, con el propósito de apoyar al sector empresarial y eliminar regulaciones que, según los republicanos, entorpecen la creación de empleos y el crecimiento económico.

Ahora bien, si retomamos las teorías de Minsky, menciona siete etapas antes de una la explosión de una burbuja especulativa;

1. Planteamiento; Significa una perturbación al sistema actual, el cual puede ser provocado por algún nuevo invento, o bien, por nuevas medidas económicas (i.g. política fiscal)
2. Precios comienzan a subir; Precios en cierto sector comienzan a repuntar, reflejando una mejora en los indicadores económicos.
3. Crédito fácil; Es el combustible para toda crisis financiera, muchas veces relacionado con nuevos instrumentos financieros (i.g. bitcoin) o que genera que la gente comience a invertir en sectores que empiezan a sobrevalorarse.
4. Recalentamiento del mercado; Con un fácil acceso al capital, y precios acelerándose, los beneficios fáciles empiezan a aumentar, lo que empieza a atraer a codiciosos, especuladores y desesperados por ingresar al mercado.
5. Euforia; La burbuja empieza dar sus primeras señales, con algunas voces que empiezan a advertir, sin embargo el aumento de precios, respaldado por un auge en indicadores, concibe un deseo por beneficios fáciles.
6. Los expertos recogen beneficios y se salen del mercado, marcando el inicio de la explosión.
7- El estallido; La euforia es reemplazada por el miedo y una caída abrupta en los precios, disminución del crédito y cuantiosas pérdidas.

No es fácil poder identificar una burbuja, y mucho menos el poder predecir cuándo explotará, sin embargo, hay que tener cierto recelo ante las medidas recientemente adoptadas, que generan una menor regulación por parte del estado, lo que deja al mercado libre de acción, y es por ello que quizá se empiece a ver de forma más frecuente noticias como las de Apple (NASDAQ:AAPL) y Amazon (NASDAQ:AMZN) rompiendo la barrera del billón de dólares en capitalización y un optimismo generalizado en el mercado de capitales en Wall Street, hasta que los osos se preparen para la acción.